Durante la Transición, la izquierda (toda la izquierda) y también los partidos nacionalistas reivindicaron una amnistía. El Gobierno de Suárez, atendiendo a la presión de las grandes movilizaciones populares de la época, aprobó el 30 de julio de 1976 un decreto de amnistía sobre los “delitos de intencionalidad política”, pero aquella medida dejó sin amnistiar los delitos de sangre. Por eso la izquierda y con especial énfasis los nacionalistas vascos (querían sacar de la cárcel a los de ETA) siguieron reivindicando una amnistía general, pero el Gobierno de Suárez no aceptó la propuesta de amnistiar “todos los crímenes y barbaridades cometidos por los dos bandos de la Guerra Civil, antes de ella, en ella y después de ella hasta nuestros días”. Ésa era –textualmente- la reivindicación de la izquierda y de los nacionalistas. […]
Archivos diarios: 13 noviembre, 2008
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