No deja de ser significativo que los encargados de la política cultural en el municipio de Madrid hayan querido quitar los nombres a dos salas teatrales: Max Aub y Fernando Arrabal, que, según parece, no les gustan. Intentaré explicar por qué no les gusta Max Aub. Exiliado en México y privado de su público natural, es decir, del lector español, Aub tuvo que pelear en dos frentes: contra Franco y su censura y contra quienes, desde el estalinismo, pretendían marcarle el camino. Es más, su actitud crítica hacia los comunistas españoles le trajo no pocos desencuentros y distancias con personas -exiliadas como él- a las que había querido mucho y a las que siguió queriendo a pesar de todos los pesares. Sus diarios están plagados de referencias y reflexiones a este respecto. Como […]
Archivos diarios: 10 marzo, 2017
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