DESPEDIDA SIN CIERRE

 

Al inicio de la legislatura que ahora concluye (2004-2008) ya anuncié que ésta sería la última vez que me presentaba para ocupar un escaño en el Congreso de los Diputados. Mucho tendrían que cambiar las cosas en el PSOE y en la política española  para que yo cambie de opinión y me postule de nuevo para diputado.
 He sido diputado nacional durante, aproximadamente, doce años. Lo fui, con Felipe González  en el Gobierno, tan sólo unos meses ( 1982-1983), luego con Aznar, casi ocho años, y cuatro más con José Luís Rodríguez Zapatero. Durante  estos últimos he presidido la Comisión de Defensa.
No es la tarea parlamentaria un oficio que me apasione (me gustan mucho más las labores ejecutivas), pero creo haber hecho mi trabajo con dignidad y eficiencia. Al fin y al cabo, soy capaz de defender posiciones  e ideas políticas -en el estrado o en una comisión-  sin tener que recurrir  a la lectura de unos papeles redactados por otros. Vicio éste que se ha impuesto en los últimos años  entre nuestros diputados y diputadas.
No he de ocultar – a la hora de la despedida- que hay muchas y relevantes políticas orgánicas y, sobre todo, públicas  puestas en marcha por la actual dirección del PSOE con las que estoy en desacuerdo, pero eso no quiere decir que haya dejado de sentirme y de ser socialista.  Lo soy y lo seguiré siendo. Tampoco he pensado ni por un momento en abandonar  el Partido. Ahora bien, defiendo mi derecho a discrepar, es decir,  que puedo argumentar  contra las políticas de las que discrepo. Y no me vale – como argumento para intentar taparme la boca- eso de que “las críticas favorecen al PP”, pues es ése un pretexto miserable detrás del cual se ocultan la falta de ideas y la vocación de censor.
Mi destino inmediato, tras mi salida del Congreso, va a ser el Instituto Nacional de Estadística ( INE), ya que en su día accedí, por oposición libre, al cuerpo de Estadístico Superiores del Estado (me tiré dos años encerrado en mi casa empollando como un poseso)y dado que tengo, como funcionario, consolidado el nivel máximo y he acumulado casi 14 trienios voy a ganar allí, en el INE, algo más de lo que gano en el Congreso como Presidente de la Comisión de Defensa.
Cuento todo esto no por que me haya entrado un ataque de exhibicionismo tardío, sino porque sé que “mis amigos” van soltando por ahí que me esperan no sé cuantos destinos y bicocas. Pues no, No me voy de consejero a la Telefónica ni al Banco de Santander…me voy al INE.
Más adelante -como prefiero seguir cotizando a la Seguridad Social a jubilarme- ya veré donde doy con mis huesos.
Seguiremos informando. Así que atentos a la pantalla.

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